Un jurado en California empezó a escuchar los argumentos de 29 estados que acusan a Meta de diseñar Facebook e Instagram para generar adicción en niños y adolescentes. La compañía lo niega, pero ya perdió dos juicios similares este año y ahora enfrenta un reclamo por hasta 1,4 billones de dólares.
En un tribunal federal de Oakland, California, arrancó esta semana uno de los juicios más grandes que ha enfrentado Meta: un grupo de fiscales generales estatales acusa a la compañía de Mark Zuckerberg de haber diseñado deliberadamente Facebook e Instagram para enganchar a niños y adolescentes, sabiendo el daño que eso causaba en su salud mental. Meta niega la acusación y asegura que invirtió en herramientas de seguridad para los más jóvenes. El desenlace del proceso, que se espera dure entre cuatro y seis semanas, podría obligar a la compañía a pagar una cifra histórica y a cambiar cómo funcionan sus plataformas para millones de usuarios menores de edad.
Lo que dice la demanda
La demanda fue presentada en 2023 por un grupo de 29 fiscales generales estatales, aunque el juicio que comenzó esta semana avanza con los argumentos de cuatro de esos estados: California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey. Según la fiscal general adjunta de California, Megan O’Neill, el modelo de negocio de Meta se basa en recopilar datos de los usuarios más jóvenes y en construir funciones —como los algoritmos de recomendación, el desplazamiento infinito, los «me gusta» y las notificaciones— pensadas de forma intencional para generar adicción. O’Neill fue más allá: acusó a la compañía de conocer los riesgos y, aun así, «ocultar la verdad» a legisladores, medios y padres de familia sobre la seguridad de sus plataformas para los menores.
Los estados también alegan que Meta recopiló datos personales de usuarios menores de 13 años sin el consentimiento de sus padres, en violación de la ley federal de protección de la privacidad infantil en internet conocida como COPPA. Los cuatro estados que litigan actualmente reclaman en conjunto hasta 1,4 billones de dólares en daños, una cifra cercana al valor total de Meta en el mercado bursátil.
Un denunciante que no pudo proteger a su propia hija
El primer testigo de los estados fue Arturo Béjar, exdirector de ingeniería de Facebook convertido en denunciante, quien declaró que la compañía priorizó lanzar productos rápido por encima de la seguridad de sus usuarios. Su testimonio tuvo un giro personal: pese a haber trabajado directamente en seguridad para Meta, dijo que tuvo dificultades para evitar que su propia hija adolescente se topara con contenido inapropiado y solicitudes de desconocidos en Instagram.
Se espera que declaren también otros exempleados convertidos en denunciantes, investigadores que estudian el impacto de las redes sociales en la salud mental juvenil, y —del lado de la compañía— altos ejecutivos de Meta, entre ellos el propio Mark Zuckerberg, el director de Instagram, Adam Mosseri, y la directora global de seguridad de la empresa, Antigone Davis.
La defensa de Meta
El abogado de Meta, Paul Schmidt, rechazó de entrada las acusaciones y pidió al jurado mantener «la mente abierta». Según su argumento, los fiscales generales seleccionaron de forma arbitraria documentos y comentarios internos para construir un caso que no demuestra ningún daño real causado por las plataformas de la compañía. Schmidt destacó medidas ya implementadas por Meta, como los controles de notificaciones, el control parental y las políticas de contenido pensadas para adolescentes, y remarcó que, en los últimos tres meses, la empresa eliminó 600.000 cuentas vinculadas a usuarios menores de 13 años que no estaban permitidos en la plataforma.
La compañía también se ampara en dos defensas legales de peso: la Sección 230, que exime a las plataformas de responsabilidad por contenido publicado por terceros, y la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que protege la libertad de expresión. En un comunicado previo al inicio del juicio, un portavoz de Meta calificó la demanda de «infundada» y acusó a los estados de buscar «una indemnización desorbitada» sin pruebas de que algún residente haya sido realmente perjudicado.
No es el primer round que pierde Meta
Este juicio no es un caso aislado. Meta enfrenta miles de demandas similares, igual que otras plataformas como Snap, TikTok y YouTube, y ya perdió dos procesos este año. En marzo, un jurado de Nuevo México declaró a la compañía culpable de violar leyes estatales de protección al consumidor y de no proteger a los menores de depredadores sexuales, con una condena de 942 millones de dólares en daños y perjuicios y la obligación de implementar cambios, como límites a las notificaciones push. Un jurado de Los Ángeles, por su parte, ordenó a Meta y a YouTube pagar 6 millones de dólares por haber provocado, según el fallo, la adicción de una joven y perjudicado su salud mental. Meta apelará ambas sentencias.
La jueza a cargo del caso de Oakland, Yvonne Gonzalez Rogers, tomará la decisión final tomando en cuenta las recomendaciones de un jurado de ocho personas, que en este proceso cumple un rol consultivo.
Lo que viene
Además de la posible indemnización millonaria, los estados demandantes buscan algo con más peso a largo plazo: una orden judicial que obligue a Meta a modificar el funcionamiento de sus plataformas para reducir el diseño adictivo que, según la acusación, la compañía conocía y mantuvo de todas formas. El proceso se extenderá varias semanas y contará con el testimonio de los ejecutivos más visibles de la compañía, incluido Zuckerberg. El resultado podría marcar un precedente para cómo operan Facebook e Instagram —y potencialmente otras redes sociales— con sus usuarios más jóvenes en todo el mundo.
Nota elaborada por Antena de los Andes con información de CNN en Español y El País (EFE).
